
Estos días hemos tenido el placer de poder hablar con Jorge Samper, actual entrenador del equipo Infantil A de Casademont Zaragoza.
En su trayectoria, Jorge ha entrenado varios equipos de cantera y formación en Casademont Zaragoza (antes Basket Zaragoza). Destaca también por el gran trabajo que ha hecho al frente de las selecciones aragonesas, en concreto la infantil masculina; así como su labor de entrenador y mentor en numerosas tecnificaciones y cursos de entrenador.
Sobre el trabajo en el día a día
¿Cómo planteas y divides las sesiones de trabajo en el 1er, 2º y 3º trimestre? ¿O lo haces en función de la liga o momento de la temporada?
En primer lugar, tenemos una planificación anual que depende, principalmente, de la categoría en la que se encuentran los jugadores y que sufre modificaciones en función de la capacidad que tienen para asimilar los conceptos y transferirlos al juego.
Tenemos en cuenta, tanto los diferentes periodos competitivos como el calendario de la temporada, que, al tratarse de una categoría de Juegos Escolares, viene marcada por el calendario escolar. Para nosotros, es fundamental aprovechar al máximo los momentos competitivos que creemos que puedan ser más exigentes para nuestros jugadores. Tanto para ayudarles en aquellos momentos de mayor demanda y que así, puedan disponer de recursos y herramientas para encontrar soluciones tanto en ataque como defensa; como por el valor que puede suponer en su crecimiento deportivo.
¿Qué balance o porcentaje de trabajo técnico y táctico le das al equipo en categoría infantil?
Teniendo en cuenta en el club que entreno y la filosofía que se lleva a cabo, el desarrollo individual del jugador es prioritario. Poder formarles, de manera integral y más, en esta etapa, es lo más importante.
Con el paso de los años he sido más consciente de la importancia de tener un estilo de juego que permita ese desarrollo y que a través de unas normas de equipo, tanto ofensivas y defensivas, se de espacio a los elementos individuales que haya que desarrollar en cada momento.
Este año está siendo muy enriquecedor porque desde el club se están dando pasos en establecer un estilo de juego muy concreto, que potencia lo comentado anteriormente. Por todo ello, tanto lo técnico como lo táctico están incluidos en nuestro día a día y no se entiende un trabajo separado de uno con el otro. Al final, los jugadores deben ser capaces de utilizar esos recursos individuales en situaciones colectivas.
Una parte importante en un equipo es el bienestar. ¿Qué importancia le otorgas al aspecto psicológico y a la cohesión del grupo para el éxito del equipo?
Este año es el primer que tengo la suerte de poder coincidir con un psicólogo deportivo que nos da apoyo y ayuda, tanto en momentos concretos de la temporada con todo el grupo como el acompañamiento individual de algunos de los jugadores.
Al final es una pieza más del puzle que es clave en el desarrollo del jugador y que con el trabajo en equipo de todos estamos dando pasos para intentar ayudar a cada uno de nuestros jugadores. Respecto a la cohesión de grupo, no entiendo el éxito en un deporte colectivo sin el trabajo en equipo. A veces, la cohesión no es sólo pasarnos el balón o que todos tengamos las mismas oportunidades. También, es entender qué puedo aportar en cada momento y ponerte al servicio del grupo.
Cuando hay choques o conflictos entre los jugadores, ¿tratas de resolverlos? ¿Cómo lo haces?
Creo firmemente que los conflictos nos ayudan a crecer y que hay que aprovechar las diferentes situaciones que se den en un entrenamiento para mejorar. Lo que intentamos es utilizarlos en nuestro propio beneficio, es decir, que nos ayuden a dar pasos hacia delante en los diferentes objetivos que nos propongamos tanto con el equipo como con los jugadores. En general, la actitud de los chicos es muy buena y son conscientes de los privilegiados que somos por entrenar en las circunstancias que lo hacemos. Al final, a todos nos encanta el baloncesto y quizá no hay mejor herramienta para educar que hacerlo con aquello que más disfrutas.
En cuanto a tu staff técnico, ¿qué funciones específicas delegas en tu segundo entrenador —tanto en pista como fuera de ella— y qué labor consideras absolutamente innegociable?
Al igual que hablábamos de la importancia de la cohesión en un deporte en equipo, otro aspecto fundamental, del cual soy cada vez más consciente, es que me llena hacer las cosas con los demás trabajando en un proyecto común. Me encanta formar parte de equipos en los que trabajemos juntos, en los que compartamos y en los que haciendo red nos ayudemos entre todos a ser mejores.
Este año tengo la suerte de coincidir con Daniel Tercero: es un entrenador joven, con mucha ilusión y con muchas ganas de aprender. Su labor es fundamental, tanto en el acompañamiento con los jugadores como en las labores diarias. Algunas de las responsabilidades que nos repartimos tienen que ver con momentos en el entrenamiento, correcciones concretas del juego o seguimiento más exhaustivo de nuestros jugadores. Además, está toda la labor de gestión del equipo: convocatorias, horarios, organización y por supuesto, el rol de cada uno en los partidos. Daniel tiene más peso al inicio y final de los encuentros, tanto en la activación como en el cierre (es un futuro graduado de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte). Además, está pendiente del banquillo, de correcciones individuales y ayuda con toda la información que crea que pueda ser relevante para ayudar a nuestros jugadores en la pista. Como añadido, dentro del club hay un equipo de trabajo excelente: preparadores físicos, fisioterapeutas y la dirección técnica, y entre todos estamos remando en la misma dirección para el servicio de la mejora de los jugadores.
¿Cómo preparas o enfocas los planes de partido?
Depende del partido, el momento de la temporada y el reto competitivo que nos hayamos marcado como club. Intentamos siempre establecer unos objetivos tanto de juego ofensivo y defensivo como individuales en función de lo entrenado durante la semana. Al final el trabajo diario es el que marca qué les podemos pedir hacer al equipo y los jugadores en la pista.
Sobre los planes de partido, ¿tratas de seguirlos al pie de la letra o los adaptas en función de cómo lo esté haciendo cada jugador?
Durante la temporada estamos siendo muy sistemáticos y rigurosos en la preparación de entrenamientos y partidos. Llevamos un control muy exhaustivo de qué entrenamos, cómo lo entrenamos y con análisis constantes de cómo estamos evolucionando. Pero también somos conscientes que durante el propio entrenamiento o partido las situaciones cambian y es necesario hacer algún ajuste o insistir en algún aspecto distinto. Como comentaba al principio, priorizamos el aprendizaje del jugador y si a veces hay que cambiar lo previsto para su mejora, lo hacemos. Todas las decisiones están tomadas pensando siempre en qué es lo mejor para el jugador y el equipo en cada momento. Lo que sí que tenemos muy claro es lo que necesita cada uno de nuestros jugadores, para en función de ello, dar respuesta a lo que sucede en la pista.
Teniendo en cuenta la importancia de los resultados para el equipo, ¿cómo gestionas cuando no salen las cosas? ¿Qué hablas con los jugadores? ¿De qué manera?
Lo primero tendríamos que definir qué son los resultados en un equipo de formación. Porque a veces pensamos en resultados en el partido del fin de semana o en tener éxito en una competición concreta; pero para mí los resultados en formación son otros y se podrán observar a largo plazo. En función de si los jugadores siguen vinculados al baloncesto, si han conseguido llegar a su máximo nivel competitivo, si han sido capaces de establecer una base en su juego que les ha permitido seguir mejorando…
Soy el primer que le gusta ganar y me encantaría hacerlo siempre, pero también soy consciente que es más importante el cómo lo consigues. Y bajo esa premisa es con la que trabajamos con los jugadores cada día. En centrarnos en el cómo: en cómo entrenamos, en cómo jugamos, en cómo reaccionamos cuando algo no sale de la manera que nos gustaría, en cómo ayudo a mi compañero cuando no le salen las cosas… Siendo conscientes que siempre te puedes encontrar equipos mejores que tú y que hay que respetar igual a todos los rivales. Desde ese respeto por el contrario y ese respeto en cómo hacer las cosas está la base de las decisiones de nuestro día a día acompañando a estos jugadores.
Para nuestros jugadores está siendo un reto el ser conscientes que uno de los aspectos más motivantes del deporte de baloncesto es que siempre tienes una nueva oportunidad para intentarlo, que puedes decidir tú cómo quieres afrontar lo que ocurra, que nunca lo vas a hacer sólo porque siempre vas a tener un equipo detrás… y sobre estos valores vamos cimentando una mentalidad en los jugadores que les ayude para su futuro. Por supuesto, pensando en su futuro deportivo, pero que tiene transferencia con unos valores que luego también les puedan servir fuera de la cancha en su vida adulta. Respecto a cómo hablamos con los jugadores, teniendo claro el mensaje anterior, hay que ser consciente que estamos con adolescentes, con sus inquietudes y sus características y más hoy, donde hay un cambio radical en cómo aprenden, cómo se comunican o en sus prioridades. Adaptamos el mensaje de la manera que creemos que nos puedan entender, teniendo claro que el vínculo con ellos es fundamental. El vínculo con los jugadores jóvenes es el motor que les permite confiar, crecer y desarrollarse.

En cuanto a la Minicopa
¿Cómo dirías que es la experiencia de jugar una minicopa? ¿Qué aprendizaje o pensamiento te llevas de ella?
Diría que es una experiencia única. Hemos insistido durante estos meses con los jugadores de lo afortunados que somos de poder vivir en primera persona esta competición. Por lo reducida que es, por el número de equipos, por el alto nivel competitivo y por la atmósfera que rodea todo el evento. Ya no es solo que puedas jugar contra algunas de las mejores canteras nacionales, si no que disfrutas al máximo de una de las citas baloncestísticas más importantes como la Copa del Rey. Por suerte, aprendizajes, nos llevamos muchos: de la fase previa, de la Minicopa en sí, … pero también de la preparación previa, de cada uno de los entrenamientos y también de lo que está viniendo después. Porque de lo que hayamos vivido y aprendido esos días, lo que intentamos ahora es transferirlo a cada una de nuestras semanas en Zaragoza.
¿Cómo describirías el impacto emocional y formativo que supone para un equipo participar en un torneo como la Minicopa?
Es evidente que la Minicopa tiene un impacto emocional por lo que he comentado anteriormente, de ser una cita única y por la repercusión mediática que hay detrás. Hacer que sea más o menos formativo depende de nosotros como entrenadores al enfocar de manera coherente el objetivo de la competición y cada una de las decisiones que vayamos tomando, además de cómo luego acompañemos en ellas a nuestros jugadores. Creo que es fundamental también hacerlo de la mano de las familias, para intentar entre todos transmitir el mismo mensaje al jugador y pueda tener un impacto positivo en cada uno de ellos.
¿Qué diferencias le ves con respecto al campeonato aragonés y cómo afecta eso al equipo? ¿Haces algún ajuste? (Tanto en los entrenamientos como en partidos)
Existe una diferencia importante que es el número de equipos que participan, sólo 8, de dónde vienen, que es toda España y la composición de los mismos. Todos los equipos tienen posibilidad de aumentar en dos licencias más con invitados. Eso provoca que el nivel sea muy alto, más alto que lo que sería el Campeonato de España de Clubes. Este año ha habido un equipo de la Comunidad de Madrid, dos de Cataluña, uno de la Comunidad Valenciana, uno de Andalucía y dos de las Islas Canarias.
Nos encontramos con jugadores en nuestro equipo que están preparados para este tipo de citas de máximo nivel competitivo y otros que, por ahora, no lo están porque simplemente todavía no es su momento al encontrarse en un periodo de desarrollo distinto o porque necesitan ir sumando este tipo de experiencias para seguir creciendo. Creemos que cuántas más experiencias se puedan sumar, más les ayudará en sus bagajes como jugadores. En relación a ajustes de entrenamientos o partidos, seguimos la misma línea de coherencia y trabajo que el resto de la temporada. Somos conscientes del nivel de exigencia de la competición y las características de nuestros jugadores, e intentamos siempre prepararlos lo mejor posible para que estén listos para competir, en un nivel técnico, táctico y mental.


