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  • II CLINIC PRESENTACIÓN TEMPORADA 23-24

    A lo largo del mes de septiembre, la Asociación Aragonesa de Entrenadoras y Entrenadores de Baloncesto (AAEEB) ha presentado el II Clínic Presentación Temporada 23/24 reuniendo varias figuras conocidas en los banquillos del baloncesto de formación de nuestra comunidad. Durante 3 fines de semana la AAEEB ha reunido en las 3 provincias a más de 70 entrenadores con ganas de aprender de otros compañeros de trabajo.

    La primera jornada tuvo lugar en la ciudad de Teruel el sábado día 9 de septiembre, donde, paralelamente, se estaba celebrando el curso de entrenador de primer nivel impartido por la Federación Aragonesa de Baloncesto. El cierre del curso de entrenadores finalizó con el clinic organizado por la AAEEB con la colaboración de la FAB. Fueron dos charlas impartidas por dos entrenadores y formadores de alto nivel de nuestra comunidad: Ángel Rovira y Jaime Aznar. Ambos entrenadores con amplia experiencia en las primeras etapas de formación y que se adaptaban a lo visto durante el curso de entrenadores celebrado esos mismos días.

    El sábado 16 de septiembre la AAEEB se desplazó hasta Jaca donde fue el Club Baloncesto Jaca quien tuvo la amabilidad y hospitalidad para organizar el clinic impartido por Nacho Gella y Jorge Serna. El evento se celebró mientras e C.B. Jaca estaba celebrando un torneo en sus instalaciones con el club Navarro C.B. Noain. Con lo que entrenadores de dicho club también pudieron asistir a la formación. Nacho Gella trató la importancia de la toma de decisiones en ataque mientras que Jorge Serna desarrolló una metodología para la construcción de la defensa colectiva.

    Finalmente, para cerrar esta gira autonómica, el sábado 23 de septiembre se realizó el último clínic en las instalaciones del Stadium Venecia de la mano de Javier Aladrén y Santi Pérez. En esta jornada, Javi Aladrén desarrolló un juego por conceptos aplicable tanto a categorías de formación como de élite; mientras que Santi Pérez realizó un trabajo sobre la metodología y la aplicabilidad del bote en todas las categorías. Estas formaciones permitieron gozar a los asistentes de temas con gran trasferencia ya que abordaban tanto baloncesto formativo como de rendimiento.

    Desde aquí agradecemos a los clubes que han colaborado en la organización de los eventos, (La Salle Teruel, el C.B. Jaca, el Stadium Venecia), a la FAB, a todos los ponentes que han mostrado un nivel tanto de conocimiento como de transmisión de la información excepcionales y, por supuesto, a tod@s l@s asistentes por invertir tiempo en su formación.

    Muchas gracias a tod@s y os esperamos en el próximo evento. ¡¡Que tengáis una gran temporada!!

  • Entrevista con… Jorge Serna

    1ª Parte. 14 segundos para conocer a Jorge.

    1. Un entrenador/a: Pedro Martínez
    2. Un club/colegio: mi origen estuvo en Cosehisa Monzón, fue mi primera experiencia en EBA. Tengo un recuerdo muy muy especial de Monzón.
    3. Un jugador/a: Luis Jordán, era mi ídolo cuando yo era cadete y junior. Eran los años 90 cuando yo era Delegado del equipo de Pepe Sanromán en UGT Aragón de 2ª Nacional y con mi amigo Israel Bayle nos pasábamos los fines de semana viendo partidos de esta liga. Era un ídolo de carne y hueso. No tuve la suerte de conocerlo personalmente pero siempre que podía iba a ver a Jordán jugando en El Salvador. En la edad adulta, mi jugador preferido es Quino Colom, no solo por su calidad como jugador sino por su calidad humana.
    4. Un detalle técnico: Un buen pase, me da igual cómo y en qué situación, pero un pase con calidad. Y por supuesto, una mecánica de tiro eficiente.
    5. Un detalle táctico: La ocupación de los espacios en las situaciones de bloqueo directo.
    6. Un detalle de equipo: Comunicación colectiva.
    7. Un estilo de juego: La presión defensiva, el contraataque y el juego en llegada.
    8. ¿Entrenador de Formación o Entrenador de Competición?

    Yo creo que el entrenador es entrenador.

    Lo que pienso sí pienso es que hay dos tipos de ligas: ligas de formación y ligas de rendimiento. En las ligas de formación, que son la gran mayoría, tenemos que formar jugadores y equipos en un escenario competitivo. El objetivo, desde mi punto de vista, es la construcción de personas en un contexto colectivo competitivo.

    En las ligas de rendimiento, puede haber formación o no, depende de muchas cosas, una de ellas, sin duda, la ideología del entrenador. Pero, en estas ligas, el objetivo es, prioritariamente, la victoria.

    No es que esté de acuerdo con ello, es lo que esta sociedad reclama en ese tipo de ligas. Ojalá tuviéramos una sociedad donde no hubiera una polarización tan elevada del resultado pero…

    1. Una virtud tuya: La pasión.
    2. Un punto a mejorar en ti: Muchísimas a mejorar pero, probablemente, la falta de pausa sea la que más problemas me ha originado. La he ido mejorando pero aún me queda trabajo.
    3. Un recuerdo: tengo muchísimos. Algunos muy positivos como: la medalla de plata con Infantil Femenino de Aragón, la última jornada de la temporada 2016-2017 con Força Lleida que mantuvimos la LEB Oro ganando a Manresa en el Nou Congost, el Campeonato de España Infantil Masculino y la Minicopa con Basket Zaragoza, la Euroliga del año pasado con el Junior de Casademont Zaragoza y muchas otras sin duda.

    Por supuesto, también tengo algún recuerdo negativo, pero, afortunadamente, mi memoria ha decidido guardar más positivos que negativos.

    Estos son los recuerdos vinculados a equipos y a victorias o derrotas pero tengo muchísimos como cada vez que un jugador al que he entrenado ha crecido en ligas superiores, como el caso de Sergi Quintela, Garret Nevels, Quino Colom, Javi García, Jaime Pradilla, entre otros.

    Actualmente, cuando los chicos de la cantera de Casademont van subiendo al equipo ACB o han ido al Peñas Huesca a echar una mano. Cuando los jugadores con los que trabajo representan a sus selecciones nacionales o autonómicas. La verdad es que me siento muy feliz en muchas de esas situaciones. Porque entiendo que son experiencias chulísimas y que se lo merecen.

    Y, por supuesto, los jugadores y jugadoras que he entrenado, que no han desarrollado sus carreras a nivel profesional sus carreras deportivas pero que sigo manteniendo el contacto.

    1. Un legado del basket: Gracias al baloncesto conocí a mi esposa y, en consecuencia, vinieron mis hijos. Construir mi familia gracias al baloncesto. Poco más se le puede pedir al baloncesto.
    2. Ataque o defensa: 50%. Entiendo el juego desde la interacción de ambos lados de la cancha. Y trato de destinar un tiempo proporcional en el entrenamiento semanal a ambos.
    3. Canasta o asistencia: No hay asistencia sin canasta. Ojalá los pases modificarán los marcadores pero no es así. Desde mi punto de vista, el juego en equipo es absolutamente fundamental, me encanta, soy un fan del juego con pases, del equilibrio ofensivo, del juego colaborativo. Pero, lamentablemente, este juego en equipo al final acaba con la pelota en las manos de un jugador que tiene que intentar meter la canasta. El talento individual en relación a la finalización a canasta es clave.

    Nuestras investigaciones en el INEFC-Lleida muestran que la acción que modifica el marcador, la acción que determina el éxito ofensivo es el lanzamiento. Ahora bien, el juego en equipo tiene que buscar de manera coordinada el mejor lanzamiento del equipo posible. Por tanto, juego en equipo y talento individual deben convivir en un entorno no siempre sencillo.

    2ª Parte.

    Jorge Serna, es Licenciado y Doctor en actividades físicas y del deporte con una larga trayectoria como profesor en la Universidad de Lérida. Pero, ¿Cómo nace su andadura en el basket como entrenador? ¿Cuál fue el momento clave para decidir querer ser entrenador?

    Siempre cuento la misma anécdota con mi padre cuando tenía 11-12 años. Mi padre no tenía ningún vínculo con el baloncesto más allá de ir a ver a mis herman@s y a mi. Tras un partido en el que yo me comporté de una manera egoísta, él me hizo saber su opinión de una manera sincera y, probablemente, fue la primera persona que me enseñó el concepto “juego en equipo”. Probablemente, el primer pensamiento como entrenador se lo deba a él.

    El segundo momento fue a la edad de 14 años cuando me llegó la posibilidad de empezar a hacer el Curso de Nivel I en la Salle Pompiliano con profes como José Luis Ereña, Javier Macipe, entre otros. Allí empezó todo. Empezó a despertar algo en mi. En el colegio y en casa mi mente se iba a ejercicios, sistemas de juego, sistemas defensivos. Pensaba en baloncesto 24 horas.

    Posteriormente, encontré el INEFC- Lleida como el lugar para poder formarme académicamente. Todo lo demás ha sido consecuencia de esos tres momentos.

    A partir de allí, equipos escolares, entrenar equipos de todas las categorías, ser ayudante en EBA, ayudante de LEB Oro hasta que aterricé en Monzón por el 2006 si no recuerdo mal.

    Actualmente es entrenador del Junior Masculino de Casademont Zaragoza, tiene una amplia trayectoria dirigiendo equipos y en diferentes categorías, desde equipos de minibasket hasta equipos en LEB Oro, siendo también entrenador de la selección de Aragón. ¿Con cuál ha disfrutado más? ¿En qué mundo se encuentra más cómodo, en las categorías de formación o en las profesionales?

    Como he dicho antes, yo me siento entrenador. Soy feliz en todas, disfruto en todas y trato de ser lo más exigente posible conmigo mismo en todas ellas. Actualmente, estoy disfrutando mucho, pero también lo hacía en profesionales, en escuelas de minibasket de colegios, en las selecciones de Aragón, en todas las experiencias vividas y las que me quedan por vivir.

    Es cierto que desde hace unos cuantos años estoy más enfocado en clubes profesionales bien como primer entrenador o, como en la actualidad, en el filial-Junior pero me encanta ver entrenamientos y partidos de mis hijos, de equipos del club, partidos en patios de colegio. Soy un fan de cualquier tipo de expresión baloncestística.

    Por otro lado, también es padre de dos hijos y al mismo tiempo entrenador, ¿Cómo ve el gremio del entrenador desde ambos puntos de vista? ¿Cómo se lleva la conciliación familiar?

    En mi caso, todo depende de mi compañera de viaje, Roser, a la que se lo debo todo. Gracias a ella puedo hacer lo que hago. Ella fue jugadora de baloncesto, entrenadora, actualmente jugadora y directiva de un club de fútbol y entiende este “mundillo” a la perfección. Mis hijos juegan y compiten en varios deportes y digamos que nuestra vida está vinculada 100% al mundo de los deportes. Nuestros fines de semana pueden tener entre 6 y 10 partidos fácilmente. La logística familiar es muy particular, jaja.

    Después de toda su trayectoria por diferentes equipos y categorías, ahora forma parte de la Asociación Aragonesa de Entrenadoras y Entrenadores de Baloncesto. ¿Cómo nace esta idea? ¿Qué papel va a desarrollar Jorge?

    Esta idea nace cuando un grupo de entrenadores y entrenadoras intercambian opiniones sobre sus vivencias referentes a su profesión como entrenadores. A partir de aquí deciden quedar varias veces para debatir sobre diferentes temas y a lo largo del verano de 2020 empezaron a pensar en la idea de formar una asociación de entrenadores. Jaime Aznar, los hermanos Colom, Angel Rovira, Ruben Herrán, Guillermo Beired y Vidal Abad fueron los generadores de la idea. A mi me propusieron ser el Presidente en Septiembre aproximadamente del 2020 y aquí estamos. En esa época se incorporó también Amaya Bretón. Posteriormente, se incorporó Maria José Villaroya.

    Mi papel es básicamente ayudar en la creación, en la difusión y en dar los primeros pasos y, cuando se produzca, pasar el testigo a otra compañera o compañero que desee continuar. Pienso que si en este primer ciclo podemos consolidar, proteger y enorgullecernos de sentirnos entrenadoras y entrenadores será una de las cosas más importantes en mi carrera deportiva. Y, por supuesto, ayudar a la Asociación a crear contenidos formativos y asesoramiento a entrenadoras y entrenadores que lo soliciten. Nuestra Asociación pretende ser un espacio donde podamos acceder a contenidos que ayuden en nuestro día a día como entrenadoras y entrenadores.

    Recientemente, estamos viendo que se están formando muchas asociaciones de entrenadores en diferentes comunidades autónomas. ¿Por qué está ocurriendo esto? ¿Qué se busca con estas asociaciones?

    Pienso que son espacios fantásticos donde generar relaciones personales, intercambio de información, compartir experiencias y crear un sentimiento de pertenencia a un gremio.

    Ser entrenador puede ser interpretado como una profesión de cierto riesgo en la actualidad y sentir el apoyo de las compañeras y compañeros me parece ideal. Debemos proteger, cuidar y defender la figura de la entrenadora y el entrenador. Querernos mucho, respetarnos mucho, hacernos valer para que nuestro papel en la sociedad sea relevante y, en consecuencia, respetado social y económicamente.

    Anteriormente, ha habido otras asociaciones de entrenadores en Aragón pero ninguna ha sobrevivido por diferentes motivos. ¿Qué objetivos se marca esta asociación? ¿Qué diferencias puede haber con las predecesoras?

    Pues pienso que el primer objetivo era su creación. El segundo debería ser su divulgación para la integración el mayor número de personas y no tratar de sobrevivir, sino de vivir muchos años y consolidarnos en el baloncesto aragonés.

    No puedo ni quiero comparar porque no conozco lo que sucedió, lo que yo veo de esta asociación es romanticismo, ganas de ayudar, ningún interés lucrativo sino todo lo contrario. Las personas que he nombrado y configuran la Junta Directiva de la AAEEB solo han mostrado generosidad y solidaridad desde el primer día.

    Si pudiera pedir un deseo para la asociación, y este se fuera a cumplir, ¿Cuál sería?

    Crear un espacio donde todas y todos los entrenadores se sintieran acompañados, protegidos y arropados por sus colegas. Un entorno donde no hubiera colores de camisetas, grupos de poder, diferencias por edad, nivel o biografía. Y que todos y todas nos sintiéramos uno más entre colegas de profesión, de hobby y/o de pasión.

    Y por último, ¿Qué consejos darías a aquellos entrenadores que están empezando?

    Pues creo que el mejor consejo es que solo entrenen si están realmente ilusionados por aprender y por enseñar este magnífico juego. Probablemente la mejor lección que puedan impartir en sus jugadores es la pasión por este juego.

    Hay un libro, “Las claves del talento” de Dan Coyle que explica 3 aspectos fundamentales para cualquier tipo de talento profesional, la primera de las cuales es la Ignición. Esta palabra se refiere a una llama interna que te apasiona, algo que te hace levantarte a las 3 de la mañana a pensar en ello y trabajar en ello. Esa ilusión que te hace movilizarte al 100%. Que te provoca hacer cosas que la lógica dictaría como estúpidas o ilógicas. Pues yo les diría que investiguen en su interior cuál es su ignición. Si es baloncesto, pues bienvenido al equipo. Si no lo es, que sigan buscando su verdadera pasión.

  • Interpretar el entrenamiento técnico

    La velocidad técnico-táctica: variable clave en el entrenamiento en el baloncesto.
    Este artículo es una versión renovada de un artículo similar que escribí para la
    revista de la Asociación Catalana de Entrenadores de Baloncesto (ACEB) que fue
    publicado en diciembre del 2021. Este artículo nace de una charla ofrecida en el Clínic
    de Sitges que organizó la ACEB el 27 de julio del 2019. Si alguien está interesado en la
    versión anterior, que no dude en contactar con la AAEEB para el envío de la versión
    original.
    Durante el texto me iré refiriendo a entrenadores y entrenadoras indistintamente,
    igual que jugadores o jugadoras, pero, lógicamente, será extensible en todo momento y
    en todas las reflexiones, tanto al femenino como al masculino. Las ideas que propongo
    no tienen ningún tipo de distinción por razones de género.
    Hace un tiempo que llevaba reflexionando sobre la cuestión de la dosificación
    del entrenamiento. Me formulaba las siguientes cuestiones: ¿cuál es la dosis idónea de
    un entrenamiento?; ¿cuál es la dosis idónea de un ejercicio en concreto?; ¿cuándo
    deberíamos parar un ejercicio en concreto?; ¿cuándo deberíamos concluir los
    entrenamientos?; y más preguntas acerca de lo que podríamos hablar de evaluación,
    control o cuantificación del entrenamiento. Mis reflexiones van a ir en esta dirección.


    Tener un diagnóstico, un tratamiento y una dosificación
    Cuando vas a un centro médico y la doctora o el doctor te diagnostican que
    tienes la gripe (no lo tomen como un caso real, es un supuesto) te receta algo tipo:
    descanso, mucho líquido y un paracetamol cada 8 horas durante una semana. El
    paciente sale de la consulta y sabe exactamente el problema que tiene, el producto que
    ha de comprar en la farmacia, la dosis concreta que ha de tomar y el tiempo del
    tratamiento.
    En cambio, en ocasiones, en baloncesto, las entrenadoras y los entrenadores (que
    seríamos el personal sanitario en la cancha) no tenemos muy claro ni el diagnóstico del
    paciente (puntos fuertes y aspectos de mejora de nuestros equipos y de cada una de
    nuestras jugadoras), ni su tratamiento idóneo; es decir, ni el producto (las tareas a
    utilizar para mejorar el aspecto del juego que necesitamos), ni la dosis idónea (el
    número de ejercicios y el número de repeticiones que tenemos que realizar, ni el tiempo
    de duración del tratamiento.
    Y es una cuestión que, desde mi punto de vista, es de enorme interés. Tal y
    como el personal sanitario es experto en diagnosticar enfermedades y proponertratamientos, las entrenadoras y los entrenadores deberíamos hacer lo mismo en nuestro
    contexto. Es decir, ser expertas y expertos en, en primer lugar, diagnosticar a nuestros
    equipos y a cada una de nuestras jugadoras y jugadores. Y, en segundo lugar, proponer
    las tareas de entrenamiento adecuadas para potenciar los puntos fuertes y trabajar los
    aspectos de mejora tanto para el equipo como para cada una de las jugadoras.
    Voy a intentar poner algo de luz, de la manera más sencilla posible, a esta
    cuestión, con el objetivo de ayudar a las entrenadoras y entrenadores jóvenes que tienen
    las mismas dudas que yo tuve en su momento y que, por supuesto, sigo teniendo en no
    pocas ocasiones.


    Hablar de dosificación es hablar de carga de entrenamiento
    La teoría del entrenamiento deportivo (Bompa, 2016; Platonov, 2006;
    Verkhoshansky, 2001) habla de un concepto clave que es el de carga de
    entrenamiento. Este concepto podría interpretarse como el conjunto de estímulos que
    el deportista recibe en un entrenamiento alterando su estado inicial, con el objetivo de
    generar adaptaciones y, en consecuencia, mejorar su nivel de rendimiento inicial.
    La carga de un entrenamiento se obtiene multiplicando el volumen de dicho
    entrenamiento por la intensidad del mismo, que es lo mismo que, multiplicar la
    cantidad (volumen) de entrenamiento por la calidad (intensidad) del mismo.
    El volumen puede ser cuantificado de diferentes maneras: a) en tiempo (minutos,
    horas); b) en número de repeticiones realizadas (1000 lanzamientos a canasta, 300
    saltos); y, c) el kilometraje realizado en un entrenamiento o partido. El volumen, es una
    medida importante, sin duda, pero sin su compañera de viaje (la intensidad), es una
    variable un poco bruta, imprecisa y, sin lugar a dudas, insuficiente.
    Si tenemos el valor del volumen realizado y lo multiplicamos por la intensidad o
    la calidad a la que se ejecuta cada una de las repeticiones, tendremos una aproximación
    más precisa del estímulo del entrenamiento; ya que, a la información referente a la
    cantidad de trabajo realizado (cuánto hemos trabajado), incorporaremos la
    información de la calidad del trabajo realizado (cómo lo hemos realizado).
    En el baloncesto, el volumen o cantidad no es difícil de medir. Tal y como
    acabo de explicar, lo podemos medir en tiempo de sesión, tiempo del ejercicio, número
    total de lanzamientos, número total de saltos, entre otras posibilidades. En cambio, la
    intensidad o la calidad, que desde mi punto de vista es la clave del entrenamiento
    contemporáneo, no es tan sencillo.Una de las variables con la que podemos medir la intensidad de las tareas es la
    velocidad de ejecución con las que cada jugadora ejecuta dicha tarea. En este
    documento trataré de aportar cómo la velocidad de ejecución puede ser una variable a
    tener en cuenta para tener controlada la calidad (intensidad) de nuestros entrenamientos.


    La dosificación desde la perspectiva de entrenadoras y entrenadores
    En la actualidad, para cuantificar la carga de entrenamiento, hay ciertos
    instrumentos como pueden ser los GPS, los acelerómetros, los pulsómetros, entre otros,
    que dan información sobre la carga de entrenamiento y su posible efecto del
    entrenamiento sobre los y las deportistas. Esta información casi siempre es para
    especialistas de la preparación física o personal muy vinculado a la dimensión
    condicional o biológica del jugador (Serna, 2014).
    Sin embargo, en este artículo me interesa la visión de las entrenadoras y
    entrenadores, y más concretamente, de aquellas y aquellos que no disponen de recursos
    para cuantificar el entrenamiento, ni profesionales de la condición física que le puedan
    asesorar. Estos entrenadores necesitan tener criterios para determinar cuándo la tarea
    propuesta debe finalizar porque ya ha tenido el efecto deseado.
    Conocer la dosificación idónea significa conocer cuándo tengo que cambiar de
    tarea, cuándo tengo que otorgar un descanso para recuperarse del esfuerzo, o cuándo
    tengo que parar de entrenar. Son dudas habituales que tenemos los entrenadores porque
    nos preocupa el efecto de la carga de los entrenamientos en nuestros deportistas.
    Básicamente, necesitamos saber si estamos mejorando, nos estamos
    manteniendo o lamentablemente, estamos empeorando. Es interesante prestar atención a
    una buena dosificación que permita avanzar tanto en la mejora individual como en la
    colectiva durante la temporada y durante el transcurso de la carrera deportiva de las
    jugadoras y los jugadores.


    El volumen el alto rendimiento deportivo siempre va a tener que ser importante
    Hay una cuestión que es importante aclarar en relación al volumen de
    entrenamiento y que no podemos olvidar. En el mundo del rendimiento deportivo de
    cualquier tipo de disciplina deportiva, para alcanzar la excelencia, se requiere de una
    cantidad importante de horas de entrenamiento.
    En el baloncesto, la cantidad de horas destinadas al dominio del balón, a la
    mejora del tiro, a la calidad técnica y táctica del pase, a la memorización de los
    diferentes sistemas de juego, entre otras cuestiones; todo ello requiere de mucho tiempo
    de trabajo, es decir, requiere de un volumen importante (número de repeticioneselevado). Es evidente que entrenar 90’ tres veces a la semana es un volumen de
    entrenamiento insuficiente para el alto rendimiento.
    Por tanto, para alcanzar el máximo nivel, tendremos que ser capaces de
    mantener la máxima concentración para poder aplicar la máxima calidad de ejecución
    posible durante muchas horas. Para lograr la maestría deportiva se deberá perseguir la
    idílica e imposible perfección, y no habrá otra manera de conseguirla que repitiendo las
    acciones un número muy elevado de veces.
    Y una vez que alcancemos la imposible perfección, ser capaces de repetirla el
    mayor número de veces posibles, o al menos, las veces que demanda la competición.


    Hablar de calidad es hablar de velocidad
    Uno de los mayores expertos del entrenamiento deportivo de las últimas
    décadas, el Dr. González Badillo, escribió en el 2017 un libro titulado: “La velocidad de
    ejecución como referencia para la programación, control y evaluación del entrenamiento
    de fuerza”.
    Tras una reflexión profunda llegué a la conclusión que la velocidad de
    ejecución también podría ser una variable clave para medir la calidad del
    entrenamiento en el baloncesto.
    Es por ese motivo que baso la dosificación del trabajo en función de la calidad
    con la que los jugadores son capaces de ejecutar las tareas que propongo. Y, además, en
    función de la capacidad que tienen de repetirla. Por tanto, hablamos de dos cosas: a)
    perfeccionar la acción lo máximo posible; y b) repetirla tantas veces como sea necesario
    sin perder calidad.
    En consecuencia, si hablar de calidad es hablar de velocidad, hablaremos de
    optimizar la velocidad de ejecución de cada una de nuestras acciones (sean individuales
    o colectivas) y, en segundo lugar, repetir dicha velocidad tantas veces como sea
    necesario sin perder velocidad, o perdiendo la mínima posible.


    La velocidad en función de la orientación de las tareas
    Yo distingo, a grandes rasgos, dos tipos de orientación de las tareas: a) Tareas orientadas hacia la mejora de la jugadora; y b) Tareas orientadas a la mejora del equipo.
    a) Tareas orientadas a la mejora de jugadora
    En las tareas orientadas hacia la mejora de la jugadora se presta atención en la
    optimización de la persona. En este grupo de tareas distinguiremos las tareas de carácterrelacional, emocional, físico-condicional, decisional y las de carácter más biomecánico
    o técnico.
    En estas últimas, se focalizará la atención en la calidad de ejecución técnica de la
    jugadora o jugador. Prestaremos atención a la eficiencia de los movimientos y en la
    velocidad de ejecución en sus acciones técnicas. Eficiencia y velocidad de ejecución
    serán la consecuencia de una aplicación óptima de su fuerza aplicada.
    En este contexto hablar de gestión óptima de fuerza no es más que hablar de
    eficiencia técnica. Técnica, fuerza aplicada y calidad de movimiento pueden ser
    interpretados como sinónimos. En este tipo de entrenamientos deberemos cada vez ser
    más eficientes en el movimiento y, en muchos casos, ser capaces de reducir el tiempo de
    ejecución, es decir, tirar más rápido manteniendo el nivel de precisión, aumentar la
    velocidad en un gesto técnico para sacar una ventaja sobre un adversario, aumentar la
    velocidad en el spot-up, realizar un step back o alcanzar una altura de vuelo importante
    en una bandeja. Serán ejemplos del entrenamiento de la velocidad técnico-táctica desde
    una perspectiva individual.
    Obviamente, la velocidad de las acciones individuales está bajo el contexto del “timing”
    del equipo. Hablar del tiempo del equipo no es más que hablar de la velocidad del
    equipo. Por tanto, la velocidad individual estará al servicio de la velocidad del equipo.
    b) Tareas orientadas a la mejora del equipo
    En las tareas orientadas hacia la mejora de los equipos se presta atención en la
    optimización de la interacción de los jugadores y las jugadoras. En este apartado,
    hablar de máxima calidad significa sincronizar en el mismo espacio y en el mismo
    tiempo la intervención de los jugadores dentro de una organización colectiva.
    Lógicamente, en los entrenamientos trataremos de ir aumentando progresando la
    velocidad colectiva sin perder sincronización y precisión.
    ¿Dónde enfoco mis ojos?
    Hagamos lo que hagamos, mejorando jugadores o mejorando el equipo, siempre
    pongo MI LUPA en mantener la máxima exigencia en mejorar la calidad de ejecución.
    Desde nuestra perspectiva, hablar de calidad será hablar de velocidad. Tendré
    que definir concretamente cuál es la velocidad de ejecución con la que, bien el jugador
    o bien el equipo, quiero que realice el trabajo programado.
    Para que tenga sentido lo que voy a explicar, es muy importante concretar la
    velocidad de la ejecución teóricamente perfecta. Eso significa conocer el nivel decalidad (velocidad) con la que queremos que el jugador o el equipo ejecute la tarea
    propuesta por el entrenador.
    Y a partir de esa “repetición perfecta”, necesitaré saber cuánta es la pérdida de
    velocidad que estaré dispuesto a asumir durante el entrenamiento.
    Es evidente que estamos hablando de un valor de velocidad subjetivo. No
    tenemos un radar que nos muestra la velocidad exacta en Km/h o m/s. Estamos
    hablando de evaluar la velocidad de ejecución mediante nuestra observación sobre la
    ejecución técnica de nuestra jugadora, y el conocimiento que nosotros tenemos de cómo
    debería ejecutarse dicha acción o la tarea propuesta.


    Definir cuál es la velocidad óptima
    En baloncesto, como en otros deportes de características similares (fútbol,
    balonmano, entre otros), al hablar de “máxima velocidad” siempre hablaremos de
    “velocidad óptima”. Se podría definir como la velocidad que permite resolver de la
    manera más eficiente posible los problemas que acontecen en el juego.
    En los deportes colectivos hablar de velocidad no es hablar de la velocidad
    asociada a los 100 metros lisos, entre otras cosas, porque las limitaciones reglamentarias
    de la pista lo impiden. Además, las exigencias del baloncesto no son las exigencias del
    atletismo, ni mucho menos.
    Hablar de velocidad es hablar de la relación del jugador con el tiempo y con
    el espacio, dos aspectos claves en el baloncesto. Pero no solo eso, ya que, desde el
    punto de vista de la ciencia de la acción motriz (Parlebas, 2001), el jugador de
    baloncesto tiene que gestionar cinco tipos de relaciones: a) La relación con el balón
    (móvil); b) la relación con el espacio; c) la relación con el tiempo; d) la relación con los
    compañeros; y, e) la relación con los adversarios.
    En la mayoría de las ocasiones la velocidad en la toma de decisiones del juego no
    viene marcada únicamente por el jugador que ejecuta la decisión sino por el rival o
    rivales, los compañeros, es decir, por el contexto.
    La única situación de juego en que esto no es así es en el tiro libre, donde el
    lanzador, siempre y cuando respete el reglamento, marca sus tiempos, es decir, decide
    su velocidad.
    En el baloncesto, en algunas ocasiones hay que acelerar, en otras frenar, en otras
    cambiar de dirección, y en otras temporizar o parar el juego. En cualquier caso, hablar
    de velocidad en baloncesto, es hablar de gestionar de una manera inteligente lavelocidad. En algunas ocasiones es una alta velocidad, para salir al contraataque, para
    defender un 1×1, para defender una línea de pase, para hacer una bandeja, para recibir
    un balón y tirar. Y en otras ocasiones es reduciendo la velocidad.


    La pausa, la velocidad 0
    Al hablar de la gestión inteligente de la velocidad tenemos que hablar de la
    pausa. La pausa o velocidad “0 “es una velocidad fundamental en el juego.
    Cuando enseñamos a acelerar también debemos de enseñar a frenar, desde
    todas las perspectivas: física, técnica, y, por supuesto, decisional. El jugador debe
    aprender con qué objetivo frena, cuándo tiene que frenar y cómo (con qué técnica) lo
    hace.
    En ocasiones, cuando quieres aumentar la velocidad en los entrenamientos, la
    gente se confunde y entonces ejecutan mal las técnicas, toma malas decisiones, comete
    errores de imprecisión y precipitación. Entonces, es muy importante entender lo
    siguiente: ejecutar a alta velocidad no es lo mismo que ejecutar “de prisa”. El concepto
    “ir de prisa” va asociado a algo que debe ser realizado con urgencia, incluso con
    precipitación. Nada que ver con la propuesta que se sugiere aquí.
    Cuando el juego está alborotado, excesivamente descontrolado, el entrenador
    pide pausa, es decir, pide bajar la velocidad para mejorar el control. Para mandar un
    sistema de juego, en ocasiones, frenamos la velocidad momentáneamente para ordenar
    al equipo y después iniciamos la situación de juego correspondiente. O, incluso, en
    momentos finales de cuarto o de partido, bajamos la velocidad para que solo quede un
    lanzamiento y sea nuestro.
    Por tanto, el entrenamiento desde la óptica de la velocidad en ningún caso es ir
    siempre a la máxima velocidad, sino que hablamos de una gestión inteligente de la
    velocidad para sacar rendimiento desde un punto de vista individual o desde un punto
    de vista colectivo.


    ¿Cuándo deberíamos parar los ejercicios de entrenamiento y por qué motivos?
    Desde hace un tiempo, mi respuesta es clara a esta cuestión: yo paro los
    ejercicios o para los entrenamientos cuando, por la razón que sea, hay una pérdida
    de calidad excesiva.
    Definir pérdida de calidad excesiva no es más que perder velocidad de ejecuciónY tendré que contestarme a la siguiente pregunta: ¿Cuánta es la pérdida de calidad
    (pérdida de velocidad) que estamos dispuestos a asumir en un entrenamiento?
    Siempre contesto lo mismo a esta pregunta, independientemente del tipo de tarea: en
    líneas generales, la mínima posible.
    Es cierto que, en ocasiones, asumimos una pérdida de velocidad mayor por
    algún motivo en concreto. Pero, sin querer, en muchos casos, nuestros entrenamientos
    pierden una velocidad excesiva, es decir, pierden una excesiva calidad, y eso no lo
    recomendaría, prácticamente en ningún caso.
    En general, no deberíamos de repetir excesivamente acciones de baja calidad
    o de baja velocidad o de baja producción de fuerza aplicada, que es lo mismo. No
    deberíamos repetir acciones de baja calidad o de una velocidad o fuerza aplicada por
    debajo de nuestro nivel mínimo, porque todo lo que hacemos en una pista de baloncesto
    tiene una memoria motriz.
    Si al entrenar para la mejora de la jugadora entrenamos lento sistemáticamente,
    nuestros movimientos se acabarán enlenteciendo, nuestro sistema nervioso central se
    enlentecerá y nuestros procesos de toma de decisiones también. Si al entrenar para la
    mejora del equipo entrenamos lento y repetimos demasiadas veces la lentitud, nos
    convertiremos en un equipo lento. En ambos casos, desde mi punto de vista, es una
    mala idea, tanto para el equipo como para cada una de las jugadoras y jugadores. En
    2022, es ir en contra de las demandas del juego y hacia su propia evolución.
    Mi consejo es que no podemos permitirnos el lujo de realizar una mala
    repetición, una mala ejecución. En algunas ocasiones, bajamos la velocidad para poner
    el foco en un aspecto en concreto. Eso, sin duda, es bueno. Pero, estoy seguro que me
    entendéis de lo que estoy hablando. Estoy hablando cuando la calidad del trabajo no es
    la que el entrenador o entrenadora desea porque sabe que esa velocidad es menor a la
    que exige la competición. Y, por tanto, si entrenamos a una velocidad inferior de lo que
    exige la competición, estamos fuera del nivel mínimo competitivo.
    Ejemplo: imaginemos que diseñamos una tarea de 3×3 continuo a toda la pista en el que
    los objetivos pueden estar vinculados a: mejorar el balance defensivo, presionar al
    jugador con balón y acosar las líneas de recepción. En mi despacho programo un
    tiempo determinado: 5’.Esos 5’, ese tiempo (volumen) dependerá de la calidad con la que hagan los
    detalles que tú quieres. Dependerá de la producción de calidad que tus jugadores son
    capaces de realizar en una situación en la que cada vez hay más fatiga.
    Imagina que en el minuto 3 ya no llegan a defender, no presionan y no están respetando
    las pautas de tu modelo de juego colectivo, quiere decir que están perdiendo una calidad
    excesiva.
    En este momento tienes que decidir: a) si sigues perdiendo calidad y continúas
    hasta el minuto 5; b) dar una pausa (micropausa) para respirar y continuar para ver si
    son capaces de repetir la calidad inicial; c) cambiar de ejercicio y descansar entre
    ejercicios (macropausa); o, d) cancelar el entrenamiento porque ya no pueden trabajar a
    la intensidad (calidad) exigida, ya has cumplido los objetivos de la sesión y haces un
    trabajo de recuperación.
    En ocasiones, en el despacho de casa programas 5 y son capaces de alargarlo
    hasta 8’ y no te interfiere en el trabajo posterior (si es que lo hay). Y, en ocasiones, hay
    que parar la tarea en el minuto 3. O, incluso, esa tarea que habías programado
    inicialmente, ves que ese día en concreto, por lo que has observado en las tareas
    anteriores no van a ser capaces de realizarlas bien y lo que haces es cambiar de tarea.
    Hay entender una idea: siempre el tiempo está al servicio de la calidad. Lo
    que manda en este ejercicio no es hacerlo 5’ sino hacerlo bien el tiempo que las
    jugadoras o jugadores puedan. Si solo pueden hacerlo perfecto 3’ es mejor hacer 3’
    buenos y parar que no alargarlo a 5’ y haber cometido errores importantes.
    La programación del entrenamiento será una guía en el camino, pero la
    interpretación del profesional será clave para optimizar a las jugadoras y los jugadores.
    Recordad que las tareas son los tratamientos para la optimización de las
    deportistas. Si observamos que no van a ser capaces de tolerarlas o ejecutarlas
    correctamente, vale más la pena trabajar otros contenidos.
    Subir de categoría significa aumentar la velocidad
    A medida que los jugadores van progresando en su nivel, el tiempo de decisión y de
    ejecución se reduce. Prácticamente hay una relación directa entre categoría y velocidad:
    a mayor categoría, mayor exigencia de velocidad; o lo que es lo mismo, a mayor
    categoría menor tiempo para tomar decisiones.
    Pongamos un ejemplo relacionado con el tiro a canasta en un lanzamiento sin
    oposición a pies parados (spot-up). Mientras que en 1ª Nacional desde que recibes elbalón hasta que el balón sale de las manos del tirador puedes tener 1.5” para tirar, en
    Liga EBA tienes 1” y en LEB Plata 0.5”.
    A mayor nivel, el tiempo para lanzar se reduce por diferentes motivos, algunos de
    los cuales son: a) la velocidad de los jugadores; b) el tamaño y la envergadura de los
    jugadores para puntear el tiro; c) la eficiente organización colectiva de los equipos
    rivales.
    Por tanto, como hay menos tiempo para lanzar hay que aumentar la velocidad y eso
    supone, al principio, una pérdida de rendimiento. Es decir, suelen bajar los porcentajes
    de lanzamiento. Suele ser una fase de adaptación hasta que la jugadora se adapta a la
    nueva velocidad de juego.
    La velocidad puede ir evolucionando con los años. Hay jugadoras y jugadores que,
    gracias a su experiencia, mejoran su velocidad cognitiva (lectura y toma de decisión) ya
    que mejoran su anticipación. La anticipación es una variable clave de la relación con
    el tiempo que ha de gestionar el jugador de baloncesto. Estas jugadoras expertas
    tienen tanta experiencia que saben lo que va a suceder antes de que suceda, por tanto, ya
    están preparadas.
    Incluso hay personas que manifiestan poca velocidad individual, o la han ido
    perdiendo con una edad elevada, pero son capaces de hacer jugar rápido al equipo. Eso
    es increíblemente positivo, porque lo que realmente importa en baloncesto es que el
    equipo juegue rápido más que los jugadores sean rápidos individualmente. De hecho,
    hay jugadores muy rápidos individualmente pero que hacen jugar lento al equipo.
    Hay otras personas que mejoran su velocidad de ejecución gracias a su
    entrenamiento técnico, su entrenamiento de fuerza y su adaptación a niveles más
    exigentes. Ese sería el proceso natural, mejorar la velocidad individual gracias a
    entrenamiento sistemático y la exigencia competitiva.
    Pero, al hablar de esa reducción del tiempo de tiro por categorías, no solo exige
    aumentar la velocidad individual del tiro, sino que exige aumentar la velocidad
    colectiva en la ocupación de los espacios, la velocidad de los pases para pasar al tirador,
    etc. Al subir de categorías no solo hablamos de la velocidad en la ejecución pura del tiro
    desde una perspectiva individual, sino de todos los detalles colectivos que permitirán
    ese lanzamiento.En conclusión, en estas líneas he tratado de expresar mi punto de vista de cómo los
    entrenadores podemos controlar la carga de los entrenamientos a partir de la calidad de
    ejecución que exigimos a nuestros jugadores en cada una de las tareas que proponemos.
    Para ello tendremos que conocer en profundidad tres elementos: a) conocer a nuestros
    deportistas, saber cuál es su nivel actual y cuánto podemos exigirles; b) debemos tener
    claro cómo queremos que el equipo juegue y a qué velocidad queremos que juegue (será
    una guía en el camino de la construcción del equipo); y, c) necesitamos tener claro cuál
    es la velocidad óptima en la resolución de las tareas que presentamos en los
    entrenamientos y cuál es la pérdida de velocidad o calidad que estamos dispuestos a
    asumir en nuestros entrenamientos.

    Jorge Serna Bardavio


    BIBLIOGRAFÍA
    Bompa, T. O. (2016). Periodización. Teoría y metodología del entrenamiento. Editorial
    Hispano Europea.
    Parlebas, P. Juegos, deporte y sociedad. Editorial Paidotribo.
    Platonov, V. N. (2002). Teoría general del entrenamiento deportivo olímpico. Editorial
    Paidotribo.
    Serna, J. (2014). Inteligencia motriz e inteligencia emocional en el baloncesto. 2014.
    Tesis Doctoral. Universitat de Lleida.
    Verkhoshansky, Y. (2001). Teoría y metodología del entrenamiento deportivo. Editorial
    Paidotribo.

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